FICHA ARTÍSTICA - ESTER FORMOSA, "LA CANYÍ - Pues qué le voy a hacer"

Dirección: JOAN ANTON SÁNCHEZ
Intérpretes: ESTER FORMOSA
Guitarra: AGUSTÍ HUMET
Vestuario y maquillaje: CLARA FORMOSA
Fotografías: PAU ROS
Diseño de luces y iluminación: JOAQUÍN GUIRADO
Traducciones: FELIU FORMOSA

Nacida a principios de siglo en Hospitales. Amàlia Jover y Rodríguez, más conocida como La Canyí, ocupó dentro del campo tan complejo y prolífico del "Cuplé Barcelonés" el papel de la estrella fugaz que, subiendo hasta las más gloriosas cimas del arte mundano, se precipita al poco tiempo, en el más oscuro de los olvidos imaginables.

En escasos documentos de la época donde se menciona, La Canyí aparece como una popular cupletista tímida y vehemente. Su fugaz carrera artística, discutida por unos, exageradamente mitificada por otros, nos ilustra a la perfección el carácter contradictorio de una cantante lanzada a los escenarios por extraños y misteriosos imperativos, lógicamente la mayor parte de ellos económicos, y con una historia familiar oscura y turbulenta. Descubierta por el empresario Ramón Capa cuando según parece se dedicaba a hacer la calle, La Canyí entusiasmó enseguida por la mezcla exótica que representaba de ama de casa y mujer fácil, con los aires de inocencia de quien nunca ha roto un plato pero que esconde bajo la piel una personalidad ardiente y apasionada. Tal parece ser el secreto de su éxito entre el publico masculino, que la iba a ver y a admirar. Un secreto que tanto las más sofisticadas artistas como las más hambrientas cortesanas ha sabido siempre sabiamente utilizar.

Ester Formosa ha intentado recrear en este espectáculo el difícil personaje de La Canyí. Difícil no solo por el carácter complejo y contradictorio de la cupletista sino sobretodo por la poca información que nos ha llegado de ella.

FICHA ARTÍSTICA - ESTER FORMOSA, "LA CANYÍ - Sotera yo no me quedo"

Dirección: MIQUEL GÓRRIZ
Intérpretes: ESTER FORMOSA
Pianista: FREDERIC OBRADORS
Vestuario y maquillaje: CLARA FORMOSA
Fotografías: PAU ROS
Diseño de luces y iluminación: JOAQUÍN GUIRADO
Traducciones: FELIU FORMOSA

Ester Formosa es La Canyí, pero La Canyí no es Ester Formosa. Entre estas dos mujeres se da una relación de ser y no ser, que ríanse ustedes de Hamlet. Y la cosa se complica más aun si tomamos en cuenta que La Canyí también es aquella borrosa y lejana cupletista, cuya cuna se disputan Vic y Hospitales, a quien La Canyí actual rinde homenaje. Un homenaje que no es una usurpación de personalidad, ni mucho menos una caricatura o un recordatorio nostálgico y amarillento, porqué bien poco tienen que ver en cuanto a estilo, repertorio y relación con su publico, La Canyí actual y La Canyí antigua.

Hace mucho que se apagaron las luces de los antiguos music-halls, las lámparas de los cafés conciertos, y los quinqués cagados de moscas de los más modestos locales suburbiales en los que probablemente fue naufragando La Canyí antigua mientras su voz se desdibujaba. Se afirma que una tenaz afición a la absenta la fue sumiendo en la ronquera y el delirio. Un coleccionista particular; posee un dibujo sin firma que muestra a una Canyí avejentada cantando sentada en un velador, con una botella y el vaso a su alcance, con un guitarrista que aparece en segundo término. Nada hay en esa imagen decadente que nos recuerde la frescura de las maneras de Ester Formosa.

Ester Formosa, hoy, es La Canyí, esta cantante tímida y conmovedora, capaz de mezclar baladas de Bedekind con temas de Quintero, León, y Quiroga. Una mujer que se ha calzado en la otra como un guante en una mano. El homenaje de la Canyí a La Canyí es un mecanismo que convoca el recuerdo para dar sentido al olvido. En nuestra memoria quedarán, nítidos, el perfil i la voz modernos de Ester Formosa sobre un fondo desdibujado de imágenes antiguas, tal vez inventadas.

Joan Casas